“¿Que sueño hay más claro, que no sea confuso?”

Posted on abril 24, 2009 por

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Somos el sueño de algo… somos parte de la imaginación de un ente. No sabemos de quién ni de que, mucho menos podemos explicarnos el porqué, pero en este ensueño en el que vivimos contamos con leyes que rigen al entorno que nos rodea, leyes que rigen a la propia vida y aun más, leyes probabilísticas exactas que controlan periodos exactos de gloria y ocaso en todas las formas aplicables. Físicamente el mundo es estable, ya que existe materia y antimateria, luz y oscuridad, vida y muerte. Existe una aceptable flora y fauna, que conviven en un eterno proceso de nacimiento, crecimiento, desarrollo, reproducción y muerte. En este susodicho mundo (no perdamos de vista que es un sueño) existen seres que podríamos denominar “humanoides”, que han creado una organización jerárquica basada en un poder de estado y en la que además podemos introducir conceptos como “bondad” y “crueldad”, “justicia” y “misericordia”, “piedad” y “perdón”, “culpa” y “castigo”.

En este sueño existen seres racionales, seres que conviven en un espacio y tiempo específico, y por muy extraño que parezca, estos seres poseen la capacidad de razonar. Este hecho indudablemente les llevará a la cuestión de “¿por qué?” “¿que soy?” “¿hacia dónde voy?” “¿de dónde vengo?”; cuestionamientos que se tratarán de responder en base a la racionalidad de la misma persona que se los plantee. Esto podría parecer aceptable, y aun en cierta forma deseable, pero si supusiéramos que yo soy el ente que está soñando, y que miles de millones de “personas” que viven en mis sueños “piensan” y tratan de encontrar el origen de sus vidas… ¿están pensando realmente ellos o yo estoy pensando por ellos?

¿Eso implica que cada mañana estoy destruyendo a millones de vidas? ¿Estoy cometiendo algún crimen contra la especie que vive en mi mente? ¿Entonces mi mente produce infinitas situaciones con infinitas probabilidades con indeterminado número de especies que viven en mi mente? ¿Cómo es que no se pierde entonces la cordura? Situaciones de ese tipo exigirían y demandarían un alto consumo de la capacidad cerebral, concretamente de la neuronal. Si así fuera, implicaría un desgaste prematuro de mis facultades, y de una forma paulatina mermaría mi capacidad reflexiva permanentemente. (Situación que si fuera real (esta es sólo una hipótesis) podría explicar satisfactoriamente el declive de la racionalidad en la senectud).

Esto también pone a pensar: ¿Las necesidades de los entes que viven en mis sueños son un reflejo de mis necesidades? ¿Su forma de vida es una forma de vida que tal vez yo mismo desee o es una forma de vida que sólo existe en mi subconsciente? ¿Su noción de espacio-tiempo se limita a mi corteza craneana y estas especies son tan diminutas que necesitan años luz para llegar a la corteza exterior de mi cerebro? ¿Su concepto de velocidad de la luz es una infinitésima parte de lo que la velocidad de la luz es para nosotros? ¿Qué duración tiene su concepto de tiempo con respecto al nuestro? ¿Tendrán una sociedad religiosa o son totalmente ateístas? ¿Cómo han creado? ¿De dónde han tomado recursos para subsistir? ¿Puede ser realmente posible que de algo tan intangencial y surrealista como el sueño surja algo consistente?

En cierta forma sería inútil que en este reino de sueños los seres que habitan en él se esforzaran por salir adelante, ya que independientemente de lo que hagan o dejen de hacer al final siempre serían destruidos, ya que al entrar el ente en un estado de consciencia la concentración se vuelve excéntrica de ellos y comienza a centrarse en la situación en la que el ente se encuentre. En este caso las capacidades de amar, de odiar, de ser solidarios, de ser piadosos (si es que las poseen) son vanas, perennes, inútiles, ya que de una forma u otra no son más que invenciones mías, ¿o me equivoco? Esto podría resultar muy determinista o fatalista, según sea el cristal con que se observe, pero a fin de cuentas seria una quimera, un producto de mi sueño…

Ahora enfoquemos la situación desde un punto de vista un tanto diferente: Vivimos en el sueño de alguien más…